Tiza Blanca

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Señala las victimas el francotirador con marcas de tiza desde su escondite en la ciudad en ruinas.


Imagina las vidas de aquellos que buscan, ciegos, refugio.


Quienes les esperan en casa: el llanto de los hijos, el lamento de los padres, el ansia del amante…


Proyectado a través de la mirilla, sale lanzado con la bala hasta que, ambos, penetran en la carne.


Así llega el gozo, que explota y se expande por el cuerpo.


En llamas.

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